7. Autoría en el Siglo XXI

 Quill por Pearson Scott Foresman - public domain

Internet ha revolucionado la producción y distribución cultural gracias a su capacidad indefinida de almacenaje, edición y publicación de contenidos. Esto tiene como consecuencia inmediata por un lado, un impresionante aumento del acceso a la auto edición y auto publicación y por otro,  el hecho de que los consumidores desplacen cada vez más la demanda de bienes inmateriales hacia la producción digitalizada.

 

 

Con la posibilidad de interactuar a través de diferentes plataformas, dejamos de ser usuarios pasivos para convertirnos en “prosumidores”, o sea, productores y consumidores de contenidos al mismo tiempo. Millones de personas cargan y descargan millones de contenidos todos los días en la web y la mayoría de esos materiales son producidos por los propios usuarios. Todos los contenidos disponibles en la web tienen un autor y existen tantos autores como internautas. Los derechos que posee el premio nobel de la literatura sobre su novela son los mismos derechos que cualquier internauta posee sobre el con tenido de sus mails o las fotos de su último viaje colgadas facebook o del video de su casamiento subido a youtube.

El sistema que regula los derechos de autor regula también toda esta actividad en la web, pero fue redactado para un paradigma en el que existía una línea divisoria relativamente clara entre los autores, los intermediarios (editores y productores encargados de la publicación) y los consumidores de la cultura. Este régimen no se ha ajustado a las necesidades del Siglo XXI y, en muchos casos su anacronismo transforma la ley en letra muerta.